Repárate de los efectos secundarios del confinamiento.
Prepara tu cuerpo físico, mental y emocional para el verano.
Después de casi 3 meses de riguroso confinamiento desde que el estado de alarma fue declarado hasta el día de hoy en el que seguimos en la evolución del proceso de desconfinamiento; echamos un vistazo atrás y nos encontramos ¡que nos hemos perdido por completo la primavera! Y nos topamos de golpe con el verano. Este sin duda, será un verano distinto, y no sólo porque esta situación completamente desconocida para todos traerá consigo comportamientos distintos y mayores medidas de prevención de contagios, sino que muchos aún estaremos en un proceso de adaptación física, mental y emocional después de lo que hemos vivido durante el encierro.
Aunque cada persona ha tenido la libertad de percibir la situación de una forma muy particular, sabemos que la gran mayoría ha sufrido desequilibrios a nivel emocional. La ansiedad, la frustración, la depresión y el estrés que surgieron como respuesta a la incertidumbre y el exceso de información contribuyeron, entre otras cosas, a la vulneralización física y psíquica. Las alteraciones en los procesos físicos biológicos como el sueño, la alimentación y la digestión potenciaron el cambio de estados de ánimo que muchas veces tuvieron efectos secundarios.
Todo esto sin considerar que durante el confinamiento tuvimos mayor oportunidad de exponernos ante la luz azul de las pantallas de ordenador y móviles, el gran agente oxidativo silencioso causante de los mayores procesos de envejecimiento de la piel.
De hecho, somos conscientes que aunque poco a poco parece que vemos esa normalidad en las calles y en el ambiente de las terrazas, las mascarillas y el aún distanciamiento social siguen siendo parte del estrés casi post-traumático de esta “nueva normalidad”.
La presencia constante de estrés generó el aumento de cortisol y adrenalina reduciendo la producción de colágeno y la tensión muscular, mientras que la melanina y la producción de glándulas sebáceas fueron aumentando como mecanismo de defensa antioxidante y protectora. Esta es la razón por la que muchas personas han visto aparecer manchas en el rostro aún sin haberse expuesto al sol. El desequilibrio emocional llevó al organismo más grande de nuestro cuerpo, la piel, a reaccionar ante esta situación somatizando a través de acné, psoriasis o rosácea.
Los hábitos a los que hemos tenido que adaptarnos rápidamente durante la cuarentena como el exceso de higiene y el uso constante de geles hidroalcohólicos sin posterior hidratación ha supuesto para muchas pieles brotes de dermatitits atópica. La intensificación del sedentarismo y los cambios en la alimentación también propiciaron retención de líquidos y aparición de problemas circulatorios, várices, celulitis o pérdida en la tonicidad de los músculos y aparición de grasa en zonas específicas del cuerpo.
Sensaciones de culpa, impotencia, miedo y tristeza aunados a la contingente hibernación de la economía siguen empapando de irrealidad esa nueva realidad ante el desconfinamiento.
Es en este escenario duramente real e inevitable en el que todo el equipo de nuestro Centro de Estética Chelo 2, hemos querido acercarnos a vosotros a través de este blog para compartiros una de las soluciones más reparadoras de todos estos efectos secundarios a nivel físico, mental y emocional que restaurarán las funciones regenerativas de vuestra piel y descongestionarán los puntos nerviosos de vuestro sistema reforzándolo y preparándolo por completo para el desconfinamiento y el verano también.
El tratamiento FUOCO debe su nombre a uno de los ingredientes con los que trabajamos, el mineral volcánico Diorita que activamos en cabina formando semiesferas que emanan un calor instantáneo altamente beneficioso. Este proceso volcánico nos permite aplicar el masaje “Fire-Moonstone” o Fuego de la Piedra Afrodita capaz de liberar agentes remineralizantes aportando microelementos que propician la tonificación.
Lo más importante de este tratamiento reestructurador consiste en la atención personalizada que ofrecemos durante este proceso en cabina, ya que nos permite ofreceros un viaje de sensaciones intensamente reconfortantes con efectos reparadores físicos y emocionales inmediatos.
Primero aplicamos un tratamiento exfoliante para preparar la piel activando la circulación; de esta forma los resultados del tratamiento se intensifican. Al terminar, aplicamos un masaje drenante y estimulante con concentrado de Drosera Ramentacea, una planta carnívora con propiedades reductoras y lipolíticas y envolvemos la arcilla volcánica para trabajar zonas específicas a través de un efecto frío/calor que reduce de forma acelerada la grasa interna a nivel celular sin dañar en ningún momento la piel. Durante este proceso de activación tenemos la oportunidad de regenerar vuestro campo energético a través de masajes capilares y estiramiento de cervicales. Finalmente retiramos suavemente el envoltorio y aplicamos una hidratación a base de aceite de Diorita que alisa y redensifica el perfil cutáneo favoreciendo el drenaje de los tejidos y contribuyendo a la formación del colágeno.
Los resultados de este tratamiento son inmediatos y aseguran el bienestar y equilibrio a nivel físico y mental aportando sensaciones de paz, armonía y aceptación.
En nuestro Centro de Estética Chelo 2 sabemos que la magia de los tratamientos no sólo está en la alta calidad de los productos, sino en la capacidad de aplicarlos con máxima profesionalidad, sensibilidad, energía y pasión. Ese es el gran resultado del talento, la experiencia y el amor por nuestro trabajo y por nuestros clientes.